La diabetes mellitus es una enfermedad en la que los niveles de glucosa en sangre son demasiado altos*.
Se produce cuando el cuerpo es incapaz de regular la cantidad de glucosa en sangre debido a la falta de insulina o la resistencia a la misma.
La insulina es una hormona secretada por el páncreas que se encarga de transportar la glucosa de la sangre a las células.
*Rangos normales y patológicos de glucosa en sangre en miligramos por decilitro para adultos y niños
Paciente
Nivel normal (en ayunas)
Nivel bajo (hipoglucemia)
Nivel alto (hiperglucemia)
Adultos
70-125 mg/dL
< 70 mg/dL
> 125 mg/dL
Niños (> 2 años)
70-100 mg/dL
< 70 mg/dL
> 100 mg/dL
Infantes (< 2 años)
60-100 mg/dL
< 60 mg/dL
> 100 mg/dL
Proceso de regulación de la glucosa en sangre
Según la cantidad de insulina que el páncreas es capaz de secretar y su acción, se distinguen dos tipos de diabetes:
Diabetes mellitus tipo I
Descripción
Este tipo de diabetes se caracteriza por la escasa o nula producción de insulina. Ocurre cuando el sistema inmunitario ataca las células de páncreas encargadas de producir esta hormona.
Causas
La diabetes mellitus tipo I es una enfermedad autoinmune que puede producirse por factores genéticos (predisposición familiar) y ambientales (infecciones).
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer durante la infancia o adolescencia y pueden resultar graves.
Aumento del hambre (polifagia) y la sed (polidipsia)
Aumento de la frecuencia urinaria
Fatiga
Debilidad
Visión borrosa
Pérdida de peso sin explicación
Pruebas y exámenes de diagnóstico
Glucometría en ayunas: > 126mg de glucosa por decilitro de sangre
Hemoglobina A1c (HbA1c): ≥ 6,5%
Pruebas de autoanticuerpos: ICA, anti-GAD, anti-IA2, anti-insulina
Tratamiento
Es necesario administrar insulina durante toda la vida, por inyección o bomba de insulina, y llevar un control riguroso del nivel de glucosa. También es importante llevar un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada y ejercicio regular.
Pronóstico
Este tipo de diabetes no tiene cura ni se puede prevenir, pero con el tratamiento adecuado, se puede llevar un vida larga y de calidad.
La diabetes es la acumulación de azúcar, o mejor dicho de glucosa, en sangre. Normalmente, cuando comemos,
los alimentos llegan al sistema digestivo, donde se digieren y rompen en sus componente más sencillos. Allí, en el intestino delgado,
se absorben los nutrientes, que entran directamente al torrente sanguíneo, desde donde se reparten después por todo el cuerpo. Y entre
todos esos nutrientes está también la glucosa. Pero, para que las células puedan absorber esa glucosa, necesitan una señal especial:
La insulina.
La insulina es una hormona que se produce en una zona diminuta del páncreas, en las células Beta de los islotes de
Langerhans. Después de comer, cuando el páncreas nota una subida de azúcar, secreta insulina que viaje por la sangre hasta llegar
a todas la células del cuerpo. Allí, la insulina se une a un receptor especifico en el exterior de las células y activa los canales
transportadores, que permiten que la glucosa entre en ellas. Es como una llave, que abre las puertas de las células para que capten la
glucosa. De esta forma, las células obtienen la energía que necesitan para poder funcionar.
Pero en la diabetes, o no hay suficiente
insulina, o la insulina no actúa correctamente. Sin insulina, las células no pueden absorber la glucosa y se quedan sin energía.
Están como en un estado de ayuno extremo, a pesar de estar rodeadas de cantidades ingentes de glucosa. Como la glucosa no puede ser
absorbida, sus niveles en sangre empiezan a subir drásticamente. Llega un momento en el que hay tanta glucosa en sangre, que en un
intento desesperado por eliminarla, los riñones empiezan a expulsarla en la orina. De hecho, el nombre oficial, "Diabetes mellitus"
significa justo eso: Orina dulce. Y es uno de los síntomas más claros de la enfermedad.
Además, para poder diluir la glucosa y
expulsarla, el cuerpo necesita una gran cantidad de agua, y aumentan las ganas de beber a todas horas. Como la glucosa no llega a las
células, el cuerpo para compensar comienza a quemar los depósitos de grasa. Como resultado, se puede perder peso muy rápidamente,
y es normal sentirse cansado y falto de energía.
Si no se hace nada, a largo plazo el exceso de glucosa en sangre puede dañar
seriamente el corazón, los riñones, el cerebro, los ojos o los pies…
Cómo hemos visto, la diabetes ocurre cuando el cuerpo no
produce suficiente insulina o cuando la insulina que está no actúa correctamente. Y según cual de estas dos causas sea, tenemos un
tipo de diabetes u otro. En la diabetes Tipo 1, el cuerpo no produce insulina. El problema, en la mayoría de los casos, es que el
propio sistema inmune ha destruido por error a las células Beta del páncreas, y sin ellas, es imposible producir insulina. El 10% de
los enfermos de diabetes tienen diabetes tipo 1 y simplemente ocurre. No tiene nada que ver con el estilo de vida.
Para poder
contrarrestar los efectos, estas personas necesitan pincharse insulina todos los días y tener un estricto control de lo que comen,
para intentar así mantener los niveles de glucosa constantes.
Por el contrario, en la diabetes Tipo 2, el cuerpo si que produce
insulina, pero las células por el contrario no son capaces de reconocerla. Es como si no existiera, se han vuelto resistentes a ella.
Como no reconocen la insulina, la glucosa no puede entrar en ellas y los niveles de glucosa en sangre empiezan a subir.
En la
actualidad, 425 millones de adultos sufren diabetes en el mundo. La friolera de 1 de cada 11. Y 1 de cada 2, todavía no lo sabe.
Por algo se la conoce como "la epidemia silenciosa". Lo bueno, es que podemos hacer mucho para evitar la diabetes de tipo II.
Tan solo con un cambio de hábitos podemos reducir dramáticamente el riesgo de sufrir diabetes en el futuro. Haciendo ejercicio,
evitando la obesidad, y comiendo sano. Se trata de elimina el azúcar y los productos procesados de la dieta, y por el contrario,
comer mucha fibra, verduras y frutas. Entre todos podemos luchar contra la diabetes.
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Diabetes mellitus tipo II
Descripción
La diabetes tipo II es el tipo más común. Las personas con este tipo de diabetes pueden producir insulina, pero sus células no responden bien o son resistentes a ella.
Causas
El estilo de vida (por ejemplo, obesidad) influye mucho en la aparición de diabetes tipo II, pero también puede producirse por factores genéticos (antecedentes familiares).
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer a partir de los 35 años, de forma lenta.
Aumento del hambre (polifagia) y la sed (polidipsia)
Aumento de la frecuencia urinaria
Fatiga
Debilidad
Visión borrosa
Cicatrización lenta de heridas
Pérdida de peso sin explicación
Pruebas y exámenes de diagnóstico
Glucometría en ayunas: > 126mg de glucosa por decilitro de sangre
Hemoglobina A1c (HbA1c): ≥ 6,5%
Péptido C: Normal o elevado
Tratamiento
Existe medicación para personas con diabetes tipo II, pero se puede controlar o incluso revertir con cambios en el estilo de vida como mantener una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente.
Pronóstico
Este tipo de diabetes se puede revertir en algunos casos haciendo cambios en el estilo de vida, pero si no se trata puede causar complicaciones crónicas como la retinopátia diabética.
"La diabetes tipo 2 es una enfermedad en la que nuestros niveles de glucosa en sangre se elevan demasiado.
Para entender lo que ocurre en una persona con diabetes tipo 2, tenemos que entender muy bien lo que ocurre en una persona sin diabetes.
Repasemos esto rápidamente.
Cuando comemos, los alimentos se convierten en compuestos fáciles de digerir y viajan a través del tracto
digestivo para ser aprovechados por nuestro cuerpo. Parte de lo que comemos termina convirtiéndose en un tipo de azúcar simple llamado
"glucosa". Ésta se absorbe y nuestros niveles de glucosa van aumentando en la sangre. Cuando la sangre pasa por el páncreas, hay unas
células especiales llamadas "células beta del páncreas", que reconocen estos niveles elevados y aumentan la liberación de insulina. La
insulina viaja por la sangre y se une a las células del cuerpo. Actúa como una llave que deja entrar la glucosa a la célula. La célula
aprovecha esta glucosa para hacer energía. Sale glucosa de la sangre y entra glucosa a la célula; de esta manera, se normalizan los niveles
de glucosa en la sangre.
Esto es lo que ocurre en una persona normal, pero en el paciente con diabetes tipo 2, puede ocurrir lo siguiente:
Puede pasar que el páncreas no produce suficiente insulina. Consecuentemente, la glucosa no es capaz de entrar a la célula y se queda en
la sangre. También puede pasar que el páncreas produzca insulina pero las células del organismo resisten los efectos de la porque sus
receptores no pueden reconocerla. O también pueden ocurrir ambas situaciones al mismo tiempo. En los casos anteriores, la insulina no es
capaz de actuar como llave para dejar entrar la glucosa a la célula, y los niveles de glucosa en la sangre terminan aumentando,
condición conocida como "hiperglicemia". La hiperglicemia estimula mucho a las células beta del páncreas y producen cada vez más insulina.
Esto hace que, con el tiempo, vayan perdiendo lentamente la capacidad de producir insulina eficientemente.
Una complicación importante de
la diabetes tipo 2 es el síndrome hiper glicémico hiperosmolar, en donde aumenta marcadamente la concentración de glucosa en la sangre,
pero no se elevan los cuerpos cetónicos como vimos en el vídeo de diabetes tipo 1. Esto ocurre porque hay presencia de insulina en la
sangre, y la enzima que convierte la grasa en cuerpos cetónicos no funciona bien cuando hay insulina.
Estas fueron las generalidades de la
diabetes tipo 2, profundizaremos más sobre las complicaciones de la diabetes, su tratamiento y recomendaciones en siguientes vídeos.
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